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Anthropic hizo cuentas: capacitar trabajadores desplazados por la IA no alcanza (y lo dice quien vende la IA)

Un análisis de Anthropic con 56 estudios aleatorizados en EE.UU. encontró que los programas de recapacitación laboral funcionan, pero muy poco: apenas 2 a 3 puntos porcentuales más de empleo por cada persona que recibe un cupo de entrenamiento. Los autores concluyen que si la IA desplaza trabajo a gran escala, estos programas se quedarían cortos, y proponen invertir ahora en probar y escalar los que sí funcionan.

Hay algo incómodo en este estudio, y es que lo publicó la misma empresa que fabrica la tecnología que podría estar generando el problema. Anthropic, la compañía detrás de Claude, acaba de compartir una revisión de evidencia sobre programas de recapacitación laboral. Y la conclusión no es particularmente optimista.

El trabajo lo hicieron el investigador independiente David Roodman y el economista Maxim Massenkoff, del equipo de investigación económica de Anthropic. Combinaron 146 estimaciones de impacto provenientes de 56 estudios aleatorizados hechos en Estados Unidos entre 1973 y la actualidad, la mayoría enfocados en mover a adultos de bajos ingresos y jóvenes hacia ocupaciones como soporte de TI, asistencia de enfermería o soldadura.

¿Y qué encontraron? Que estos programas sí ayudan, pero poco. En promedio, ofrecer un cupo de entrenamiento aumenta el empleo entre dos y tres puntos porcentuales, y los ingresos en cerca de 1.000 dólares al año, contra un costo de unos 13.000 dólares por persona. El gobierno recupera más de la mitad de esa inversión vía impuestos y menos gasto en beneficios sociales, así que el programa casi empata en términos fiscales. Pero como solución frente a un shock grande de desempleo, es insuficiente.

Hay una excepción interesante: los llamados "programas sectoriales", que se asocian directamente con empleadores de una industria en crecimiento y colocan a la gente en esos puestos. Esos sí producen ganancias varias veces más grandes. El problema es que los intentos de replicarlos en otros contextos han fallado con frecuencia.

Me pregunto qué tan trasladable es esto a Latinoamérica, donde ni siquiera tenemos la infraestructura de programas sectoriales que sí existe (aunque débil) en Estados Unidos. Si allá cuesta escalar lo que funciona, acá el desafío es primero construirlo.

La recomendación central de los autores no es abandonar la recapacitación, sino invertir antes de que llegue la emergencia. Proponen algo así como un "simulacro de incendio": expandir rápidamente un programa sectorial líder para un grupo definido de trabajadores y evaluarlo con aleatorización, para ver si sobrevive el crecimiento.

Para quienes trabajamos en educación esto importa por una razón directa. Si la recapacitación de adultos ya desplazados no alcanza, la prevención se vuelve más urgente todavía: la escuela y la universidad son el único momento en que se puede construir, con tiempo, ese "acero pre guerra" del que tanto hablamos por acá. No hay curso de seis meses que sustituya años de formación temprana en pensamiento crítico y adaptabilidad.

Anthropic anunció que su Economic Futures Research Fund financiará investigaciones de este tipo. Habrá que ver si ese dinero llega también a estudiar contextos fuera de Estados Unidos, y qué significa "recapacitar" cuando ni siquiera hay un sistema previo que recapacitar.

Fuentes

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