Artículo informativo
#42 De Dartmouth a ChatGPT: cómo la IA pasó de laboratorio al salón de clases
La inteligencia artificial no apareció de repente con ChatGPT. Desde Dartmouth en 1956 hasta los sistemas actuales hubo décadas de investigación, avances, tropiezos y nuevos métodos de aprendizaje. Entender esta historia nos ayuda a poner la tecnología en contexto y a hacernos una pregunta que hoy también importa en el aula: ¿qué queremos que nuestros alumnos sigan haciendo por sí mismos?
Hay 66 años entre un taller de verano en un campus de New Hampshire y el chatbot que hoy usan tus alumnos para hacer la tarea. En esta entrega recorremos los dos extremos de esa historia.
1956: Comienza la historia
En el verano de 1956, investigadores reunidos en Dartmouth College comenzaron a trabajar formalmente sobre un nuevo campo al que llamaron inteligencia artificial.
La propuesta era ambiciosa: conseguir que las máquinas pudieran utilizar lenguaje, formar conceptos, resolver problemas y realizar tareas que hasta entonces asociábamos con la inteligencia humana.
Ese fue el punto de partida. Después vendrían décadas de investigación y experimentación.
De Turing a los “inviernos” de la IA
Antes de Dartmouth, Alan Turing ya había planteado una de las preguntas que marcarían la conversación: ¿puede una máquina pensar?
Después aparecieron los primeros programas capaces de mantener conversaciones simples, sistemas expertos y distintos intentos por hacer que las máquinas aprendieran.
También llegaron periodos en los que las expectativas superaron a las capacidades de la tecnología y el financiamiento disminuyó. Son los llamados “inviernos de la IA”.
La historia siguió avanzando hasta que una combinación de mayor capacidad de cómputo, enormes cantidades de datos y nuevos métodos de aprendizaje permitió que los sistemas de IA dieran un salto importante.
Y entonces llegamos a 2022.
30 de noviembre de 2022: ChatGPT
El 30 de noviembre de 2022, OpenAI puso ChatGPT a disposición del público.
La herramienta podía conversar, explicar conceptos, escribir textos, resumir información, traducir y responder preguntas a partir de las instrucciones del usuario.
De pronto, una tecnología que durante décadas había sido principalmente un tema de investigación llegó directamente a las computadoras y teléfonos de millones de personas.
Y la adopción fue extraordinariamente rápida. Para noviembre de 2023, TechCrunch reportaba que ChatGPT ya tenía 100 millones de usuarios activos semanales. Para octubre de 2025, la cifra era de 800 millones de usuarios activos a la semana, con 2,500 millones de instrucciones enviadas cada día ya desde julio de ese año.
Pero quizá el dato más importante para nosotros no sea cuántas personas lo utilizan. Es dónde empezó a utilizarse: en oficinas, en universidades, en casas. Y, por supuesto, en las escuelas.
¿Y esto qué significa para tu salón?
¿Qué pasa cuando un alumno tiene una herramienta que puede escribir, explicar, resumir y resolver problemas en segundos?
La respuesta todavía se está construyendo.
Algunos especialistas ven la IA como una tecnología que transformará el trabajo más que eliminarlo por completo. Otros advierten sobre el riesgo de delegar en estas herramientas procesos de pensamiento que deberían seguir siendo responsabilidad humana.
Para los docentes, probablemente ambas preguntas importan. También tenemos que preguntarnos qué queremos que nuestros alumnos sigan haciendo por sí mismos.
