Guía
#30 ¿Cómo puedo usar IA para conocer mejor las necesidades de mi grupo y tomar mejores decisiones como maestro?
Los datos de tu grupo ya existen: calificaciones, asistencias, evaluaciones y observaciones. El reto es cruzarlos para encontrar patrones y entender mejor lo que está pasando. El método de “detectives de datos” de Edutopia propone justamente eso, mientras que el marco de alfabetización en IA de Digital Promise aporta un filtro para usar estas herramientas de forma segura y ética. La IA puede ayudarte a ordenar la información y generar nuevas preguntas, pero el criterio sigue siendo tuyo.
Tienes más información sobre tu grupo de la que probablemente imaginas: calificaciones, asistencias, lo que observas todos los días y, quizá, alguna evaluación diagnóstica. El problema casi nunca es la falta de información.Es que está regada por todos lados y nadie la junta; un dato está en la libreta, otro en una hoja de cálculo, otro en una evaluación . Ahí es donde la IA puede empezar a ser útil.
Primero, el método (que no empieza por la tecnología)
1. Escuchar al testigo: empezar por lo que el docente observa. Lawton es clara: ninguna prueba estandarizada ni encuesta puede sustituir al maestro; esa experiencia cotidiana es la que permite darle contexto humano a los datos.
2. Poner la evidencia sobre la mesa: juntar lecturas, calificaciones, pruebas cognitivas, encuestas y cualquier otra información relevante.
3. Armar el expediente: Organizar la información de cada alumno de manera que permita identificar necesidades y pensar en acciones concretas.
4. Saber cuándo pedir ayuda: si los datos no explican el caso. Si los datos no explican lo que está pasando, es momento de consultar a especialistas. En el relato de Lawton, por ejemplo, un cambio de conducta de un alumno sólo pudo entenderse cuando el psicólogo escolar identificó que sus padres se habían separado.
¿Y dónde entra la IA?
El proceso que describe Lawton es justamente el tipo de trabajo en el que un asistente de IA puede ahorrarte tiempo. Puede ayudarte a cruzar listas, resumir observaciones, encontrar patrones, señalar casos que merecen una mirada más cercana o preparar un primer borrador del análisis.
La IA puede acelerar la parte mecánica para que tú puedas dedicar más tiempo a la parte que requiere criterio. Pero aquí aparece una condición importante. Usar IA para analizar información de tus alumnos también significa saber cuándo confiar en ella y cuándo no, y para eso sirve el marco de alfabetización en IA que Digital Promise publicó en febrero de 2024, firmado por Kelly Mills, Pati Ruiz y Keun-woo Lee.
Los autores definen la alfabetización en IA como «los conocimientos y habilidades que permiten comprender, usar y evaluar críticamente los sistemas de IA para participar de forma segura y ética en un mundo cada vez más digital».
Tres verbos importan especialmente aquí: comprender, usar y evaluar. Y el tercero es fundamental antes de subir cualquier información de tu grupo a una herramienta de IA.
Para esto se propone cuatro puntos para evaluar los sistemas de IA, que podemos convertir en preguntas muy concretas para tu salón:
1. Transparencia: ¿sabes cómo funciona esta herramienta, con qué información fue desarrollada y qué limitaciones tiene?
2. Seguridad: ¿Qué ocurre con la información que introduces? ¿Quién la guarda? ¿Quién puede verla? ¿A dónde puede viajar? Si no sabes qué hace una plataforma con los datos de tus alumnos, no los subas. Usa información anonimizada o trabaja con datos que no permitan identificar a ningún estudiante.
3. Ética:¿A quién podría dejar fuera esta herramienta? ¿Puede reproducir o agrandar desigualdades que ya existen en tu grupo?
4. Impacto: ¿realmente necesitas IA para resolver este problema? Y, sobre todo, ¿qué tan confiable es lo que te devuelve? Un resumen de IA sobre tu grupo es un borrador que tú verificas, no un veredicto sobre tus alumnos.
Los propios autores señalan que la IA generativa llegó tan de golpe que muchos docentes se quedaron sin saber ni cuándo ni cómo adoptarla con seguridad en sus aulas, y advierten que la tecnología avanza «a un ritmo vertiginoso con poca consideración por la seguridad de los niños». No es para asustarte; es para que el filtro lo pongas tú.
Para llevar
Si juntamos las dos ideas, el método puede ser de detective, la IA puede ser tu asistente de escritorio, pero el criterio sigue siendo tuyo. No necesitas empezar analizando a todo el grupo.
Empieza con tres alumnos que te generen preguntas: alguien que está bajando su rendimiento, alguien que parece ir muy por delante del grupo o alguien cuyo comportamiento no logras entender del todo.
Reúne la información que ya tienes. Escribe primero lo que tú observas. Después, usa la IA para ayudarte a ordenar los datos, encontrar posibles patrones y plantear preguntas que quizá no habías considerado. Y luego vuelve a hacer lo más importante: mirar a tus alumnos y decidir tú.
