Clase de Mañana

Guía

#27 Tengo un alumno que ha faltado mucho por problemas personales, ¿cómo puedo ayudarlo a ponerse al corriente sin abrumarlo?

Cuando un alumno regresa después de varias semanas de ausencia, darle todas las tareas atrasadas puede terminar abrumándolo todavía más. Una estrategia más útil es priorizar los aprendizajes indispensables, establecer metas pequeñas y permitir que avance a su propio ritmo

¿Qué haces cuando por fin regresa ese alumno que faltó semanas? El instinto clásico es armarle un paquete: todas las tareas atrasadas, las copias de los apuntes, quizá una invitación a quedarse después de clase. Lo hemos hecho todos. El problema es que, según la experiencia documentada en Edutopia, eso casi nunca funciona.

Si un alumno estuvo varias semanas fuera, no necesita repetir en unos días todo lo que sus compañeros aprendieron durante semanas. Necesita encontrar una ruta para volver.

Menos tareas. Más camino.

Robert Barnett, un maestro de las escuelas públicas de Washington D.C., cuenta en Edutopia que intentó varias estrategias tradicionales con un alumno que faltaba con frecuencia: apuntes fotocopiados, paquetes de trabajo y tutorías después de clase.

No funcionaron como esperaba.

Su conclusión fue que los estudiantes difícilmente pueden recuperar lo perdido solamente con apuntes y trabajo de reposición.

Y tiene lógica. El alumno que regresa recibe de golpe todo lo que sus compañeros hicieron acompañados, poco a poco y durante varias semanas. El resultado puede ser una montaña de pendientes que no sabe por dónde empezar.

Barnett terminó cambiando la estrategia.

Tres cosas que sí funcionaron

  • Graba o deja disponible la explicación. En lugar de depender únicamente de apuntes, utiliza videos cortos con tu explicación o recursos que permitan al alumno recuperar la instrucción a su propio ritmo.

  • Trabaja con metas cortas. En lugar de decirle “ponte al corriente”, establece una meta concreta: “Esta semana necesitamos completar estas tres lecciones.”

El objetivo deja de ser alcanzar al grupo inmediatamente y se convierte en avanzar desde el punto en el que está.

  • Prioriza el dominio, no la cantidad de tareas. Identifica los aprendizajes indispensables para que pueda continuar y pide evidencia de que los comprendió. Si todavía no los domina, permite revisar y volver a intentarlo.

Una técnica sencilla: el plan de regreso de una semana

Puedes convertir estas ideas en algo muy práctico. Cuando el alumno regrese, dedica unos minutos a construir con él un pequeño plan:

  1. Lo indispensable: ¿Qué 2 o 3 aprendizajes necesita recuperar para poder continuar?

  2. Lo que puede esperar: ¿Qué actividades, tareas o contenidos no son prioritarios ahora?

  3. El primer paso: ¿Qué puede terminar en los próximos dos o tres días?

  4. Una fecha de revisión: ¿Cuándo se van a sentar nuevamente para ver cómo va?

Incluso puedes ponerlo en una hoja muy sencilla:

  • Esta semana necesito aprender: ________
  • Para lograrlo voy a: ________
  • Primero haré: ________
  • El viernes revisaremos: ________

La idea es que el alumno pueda ver un camino, no una montaña.

¿Y si el alumno evita regresar del todo?

Cuando un alumno ha faltado por problemas personales, recuperar contenidos puede no ser el único desafío. Algunas ausencias también pueden estar relacionadas con la evitación: quedarse en casa puede producir alivio inmediato cuando regresar a la escuela genera ansiedad, preocupación o sensación de estar completamente perdido.

Eso significa que decirle simplemente “tienes que ponerte al corriente” puede no resolver el problema.

Edutopia recoge algunas estrategias relacionadas con la regulación emocional que pueden complementar el trabajo académico:

  • Ayudar al alumno a ponerle nombre a lo que está sintiendo.
  • Dividir el regreso en pasos pequeños y manejables.
  • Reconocer explícitamente sus avances.
  • Hablar sobre qué necesita para volver a sentirse parte del grupo.

Y hay una pregunta sencilla que puede abrir una conversación importante:

“¿Qué necesitarías para que volver a clase fuera un poco más fácil?”

No necesitas resolver su situación personal tú solo. Pero sí puedes hacer que el salón sea un lugar al que sea posible regresar.

Si identificas que hay una situación que requiere apoyo especializado, también es importante involucrar a las personas y servicios correspondientes de la escuela.

Para llevar

Cuando un alumno regresa después de varias semanas, la pregunta no debería ser:

“¿Cómo hago para que recupere todo lo que perdió?”

Tal vez la pregunta más útil sea:

“¿Qué necesita aprender primero para poder volver a avanzar?”

Empieza por ahí.

Reduce la montaña a unos cuantos pasos, acuerda una primera meta y vuelve a revisar en unos días.

Ponerse al corriente no significa hacer todo lo que se perdió. Significa recuperar lo esencial para poder seguir aprendiendo.

Fuentes

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