Clase de Mañana

Guía

#145 ¿Cómo enseñar creatividad cuando la IA puede "crear" en segundos?

La IA puede ayudar a los alumnos a producir textos más creativos y mejor escritos, especialmente a quienes tienen más dificultades para empezar. Pero hay una paradoja: cuando todos utilizan la misma herramienta para crear, los resultados pueden volverse más parecidos entre sí. Por eso, enseñar creatividad en la era de la IA no debería centrarse únicamente en producir un texto desde cero, sino en desarrollar la capacidad de aportar algo propio, tomar decisiones, cuestionar lo que genera la máquina y transformarlo.

Un alumno abre el chat, escribe “hazme un cuento sobre un perro que viaja al espacio” y, tres segundos después, tiene un texto pulido, con inicio, nudo y desenlace.

Y uno se queda pensando: ¿qué le queda por hacer al alumno? ¿Todavía tiene sentido pedirle que cree?

Hay un experimento de Anil Doshi, de University College London, y Oliver Hauser, de la Universidad de Exeter, publicado en Science Advances en 2024, que ayuda a pensar la pregunta.

Los investigadores dieron a un grupo de escritores acceso a ideas generadas por IA para crear historias cortas. Otro grupo trabajó sin esa ayuda. Después compararon los resultados.

Lo bueno: la IA levanta el piso

El primer resultado es alentador. Los escritores que recibieron ideas de IA produjeron historias que fueron evaluadas como más creativas y mejor escritas, y también reportaron mayor disfrute.

El efecto fue todavía mayor entre quienes partían con menos habilidad. Dicho de otra manera: para alguien que no sabe por dónde empezar, la IA puede ser un buen empujón.

En un salón donde los alumnos tienen niveles muy distintos, eso importa.

Lo que me hizo dudar

Pero el mismo estudio encontró algo menos cómodo. Las historias creadas con ayuda de IA se parecían más entre sí que las historias escritas sin esa ayuda. Es una paradoja interesante: cada texto, de manera individual puede mejorar; mientras los textos, en conjunto, se vuelven más homogéneos y empiezan a sonar igual.

Los propios autores advierten que una dependencia excesiva de estas herramientas podría tener costos a largo plazo. Y aquí aparece una pregunta importante para el aula. Si todos los alumnos utilizan la misma herramienta para resolver el mismo tipo de problema, ¿qué pasa con las diferencias entre sus ideas, sus voces y sus formas de crear?

No significa que la IA destruya la creatividad. Significa que tenemos que cuidar aquello que hace que una creación sea propia.

Entonces, ¿cómo enseño a crear?

Si la IA puede acercar las respuestas entre sí, el aula tiene que hacer espacio para lo que no puede ser intercambiado tan fácilmente. Lo que hay que cuidar en el aula es justo la voz propia, eso que hace que el texto de Ana no se parezca al de Luis.

Algunas ideas que puedes probar:

  • Pide algo que solo ellos puedan aportar. Un recuerdo, una experiencia, un detalle de su casa, una opinión, una pregunta que realmente les importe. La IA puede inventar un perro astronauta; no puede contar la vez que su perro se perdió en su colonia.

  • Usa la IA como borrador, no como punto final. Que generen una primera versión y después la intervengan: ¿qué cambiarían?, ¿qué les suena falso?, ¿qué falta?, ¿qué agregarían que solo a ellos se les habría ocurrido?

  • Comparen las respuestas. Pide a cinco alumnos que hagan el mismo ejercicio con IA y pongan los resultados lado a lado. Cuando vean las similitudes, la conversación puede cambiar de “¿cómo hago que esto suene mejor?” a “¿qué puedo aportar yo que la herramienta no aportó?”

  • Evalúa las decisiones, no solo el resultado. Pregunta por qué eligieron una idea, qué descartaron y qué cambiaron. La creatividad también está en esas decisiones.

Quizá enseñar creatividad en la era de la IA ya no consista tanto en enseñar a producir un texto desde cero. La máquina ya puede hacerlo. Consiste en enseñar a tener algo propio que decir y saber cómo convertirlo en una creación.

La IA puede ayudar a un alumno a empezar. Lo que no queremos es que termine pensando que empezar y crear son la misma cosa.

Así que la próxima vez que un alumno te entregue un cuento generado en segundos, quizá la pregunta no sea: “¿Esto lo hizo la IA?”

Sino: “¿Qué hay aquí que sea tuyo?”

Fuentes

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